Marcha pacifista mexicana se interna en el país de las armas Por Emilio GodoyMÉXICO, 10 ago (IPS) - El movimiento civil de México contra la violencia, que a
menudo se
expresa con marchas por este extenso país, se adentrará este
domingo 12
en el territorio de Estados Unidos para reclamar que cese el
suministro
de armas de asalto."Que Estados Unidos deje de fabricar tantas armas que nos
hacen daño; ellos
también padecen mucha violencia. Son miles de millones de
dólares en la
fabricación de armas", dijo el mexicano Fernando Ocegueda
como mensaje a la
sociedad estadounidense.
La Caravana por la Paz con
Justicia y
Dignidad reúne a activistas y víctimas de la violencia
en México, un
país asediado por la guerra entre mafias del narcotráfico.
Las bandas criminales alimentan su poder de
fuego con miles
de armas que cruzan ilegalmente desde Estados Unidos.
En ese país hay unos 100.000 permisionarios de venta de
armas, de los cuales
unos 12.000 operan en la franja fronteriza, según el
gobierno mexicano.
Pero el estadounidense Buró de Control de Bebidas Alcohólicas,
Tabaco, Armas de
Fuego y Explosivos (ATF) del Departamento de Justicia,
indica que, de un
total nacional de 55.000 sitios de venta minorista, 6.700 se
encuentran en
la frontera.
Estados Unidos tiene una población de 313 millones de
habitantes y unas
existencias de 270 millones de
armas de fuego
en manos civiles.
Entre 1994 y 2004 rigió una prohibición federal para vender
armas de asalto
a civiles, cuya reinstauración es bien vista por
organizaciones favorables
al desarme.
"Estamos muy desesperanzados porque nadie nos pone atención.
Sabemos que la
venta de armas es al por mayor. La misión es crear
conciencia de que ya no
se vendan tantas indiscriminadamente para que sean cruzadas
a nuestro país",
insistió Ocegueda.
Este comerciante de equipos electrónicos fundó el grupo
Unidos por los
Desaparecidos de Baja California luego de que su hijo,
Fernando Ocegueda
Ruelas, fue sacado de su casa en febrero de 2007 en la
ciudad de Tijuana,
fronteriza de Estados Unidos, por hombres enfundados en
trajes de la extinta
Agencia Federal de Investigaciones.
La caravana de 70 personas –54 de ellas víctimas directas o
indirectas de la
violencia– partirá este sábado 11 de Tijuana y el domingo
comenzará el
trayecto formal en la ciudad estadounidense de San Diego, en
el sureño
estado de California.
El trayecto incluye prácticamente todo el borde sur
estadounidense, con
paradas en lugares clave, en especial en Arizona, donde los
manifestantes
temen alguna muestra de resistencia a su agenda, que no solo
incluye el
tráfico de armas, sino la represión contra los inmigrantes
mexicanos
indocumentados.
La caravana pasará, entre otras ciudades, por Los Ángeles,
Phoenix, Tucson,
El Paso, Nueva Orléans, Atlanta, Chicago y Nueva York hasta
alcanzar el 12
de septiembre el corazón del poder político de ese país,
Washington.
A su paso, celebrará reuniones con unas 80 organizaciones no
gubernamentales
del país vecino a las que expondrá una plataforma que
incluye alternativas a
la criminalización de las drogas, incluyendo regulación y
despenalización,
freno al contrabando de armas en la frontera, y medidas
concretas contra el
lavado de dinero y la rendición de cuentas de las
instituciones financieras.
Los activistas reclaman la suspensión inmediata de la ayuda
de Washington a
las Fuerzas Armadas mexicanas y su reorientación hacia
acciones de seguridad
humana, así como el fin de la militarización de la frontera
y de la
criminalización de los inmigrantes por parte de Estados
Unidos.
"Queremos decirle al pueblo estadounidense que detrás de sus
adicciones y
sus armas están nuestros muertos y la crisis de la
democracia", dijo a IPS
el poeta Javier Sicilia, quien fundó el Movimiento por la
Paz con Justicia y
Dignidad como parte de su movilización tras el asesinato en
marzo de 2011 de
su hijo Juan.
La expedición tocará suelo estadounidense en una coyuntura
electoral y luego
de dos tiroteos que dejaron 18 muertos y más de 50 heridos
en distintos
lugares de ese país.
Pero en la campaña para las elecciones presidenciales de
noviembre, la
tenencia y el tráfico de armas no figuran como preocupación
en las
plataformas de los dos contendientes, el presidente Barack
Obama, candidato
del Partido Demócrata que busca la reelección, y el
postulante del opositor
Partido Republicano, Mitt Romney.
Con todo, los organizadores de la caravana buscan un
encuentro con Obama en
Washington.
El costo de esta movilización ronda los 300.000 dólares,
reunidos mediante
donaciones de organizaciones no gubernamentales.
Es la tercera marcha de gran calado que encabeza Sicilia,
quien recorrió la
mitad de México, del centro al norte, en junio de 2011, y
del centro al sur
en septiembre, para recoger testimonios sobre la violencia y
adhesiones a su
campaña contra la impunidad.
"Esperamos abrir una nueva conversación amplia sobre lo que
es necesario
para la paz en México, que vaya más allá de los enfoques
fallidos en la
guerra contra las drogas. Necesitamos imponer mecanismos
para frenar el
flujo de armas de asalto", dijo a IPS el director del
Programa México de la
organización estadounidense Global Exchange, Ted
Lewis, que apoya
la movilización.
Con sus mafias que encabezan el comercio de drogas ilegales
de América del
Sur hacia Estados Unidos, México se convirtió en el país más
violento de la
región desde que el presidente Felipe Calderón decidió sacar
masivamente a
las calles a las Fuerzas Armadas, en diciembre de 2006.
Desde entonces han muerto más de 60.000 personas, fueron
desplazadas
250.000, han desaparecido 10.000 y quedaron huérfanas 8.000,
según datos de
organizaciones de derechos humanos.
"Más nos duele la indiferencia. Las autoridades no quieren
asumir su
responsabilidad, deben resarcirnos con justicia", sostuvo
Guadalupe
Fernández, activista de Fuerzas Unidas por Nuestros
Desaparecidos en México,
que se apresta a sumarse a la caravana.
Fernández busca a su hijo José Robledo, un ingeniero civil
desaparecido en
enero de 2009 en la ciudad de Monclova, en el norteño estado
de Coahuila.
El estadounidense ATF reportó que unas 62.000 armas
desaparecieron de los
inventarios de los comercios de armas ligeras entre 2008 y
2010,
presumiblemente para ingresar al mercado clandestino.
Calderón ha criticado repetidamente la política de armas del
gobierno
vecino, pero sin adoptar políticas concretas.
"Si hay voluntad política y presión social, Obama puede
frenar ese flujo. El
gobierno mexicano privilegió la agenda de la guerra. Nos han
creado una
guerra, ahora les exigimos que construyan la paz", enfatizó
Sicilia.
"Si el gobierno mexicano quiere ser tomado en serio, debe
ser muy concreto y
contundente. La próxima administración puede hacer una
demanda no negociable
sobre el tema, puede elevar el nivel de presión", planteó
Lewis, en
referencia a Enrique Peña, del aún opositor Partido
Revolucionario
Institucional, que será investido en diciembre.
A fines de julio, Estados Unidos, Rusia y China bloquearon las
negociaciones
para alcanzar un Tratado Internacional sobre el Comercio de
Armas en la
Organización de las Naciones Unidas, el primer acuerdo
vinculante para
regular ese flujo. (FIN/2012) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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