VENEZUELA Fuerza versus agilidad en lucha por la Presidencia Por Humberto MárquezCARACAS, 3 jul (IPS) - Hugo Chávez y Henrique Capriles lanzaron sus respectivas campañas
presidenciales para las elecciones del 7 de octubre en Venezuela, el
primero mostrando fuerza imponente y el segundo velocidad de movimientos
para captar al reducido segmento de votantes ubicado por fuera de la
polarización política. "Ambos buscan potenciar sus fortalezas, que en el caso de Chávez, de
57 años, es reforzar la matriz social, con un mensaje dirigido a los
estratos económicos más bajos de la población", dijo a IPS el profesor
Alexander Luzardo, de la carrera en ciencias sociales de la
Universidad Central de Venezuela.
También "se suaviza la simbología, pues se habla del ‘corazón de
Venezuela’ para ganar sectores medios, a la vez que se ofrece una
demostración de fuerza en una zona industrial poblada por más de cinco
millones de habitantes", indicó.
Esta última referencia es a la marcha multitudinaria realizada el
domingo 1 y encabezada por Chávez, quien gobierna el país desde 1999 y
aspira a una nueva reelección para el sexenio 2013-2019, a bordo de un
camión-carroza entre las ciudades industriales de Mariara y Maracay,
en el norte del país, donde hizo un mitin para ofrecer más programas
sociales y "pulverizar a la burguesía opositora".
Por su parte, el opositor Capriles, de 39 años y ex gobernador del
central estado de Miranda, viajó ese mismo día a Kumarakapay, una
comunidad indígena pemón ubicada 1.000 kilómetros al sudeste de
Caracas, y a El Moján, población de la etnia wayúu a 500 kilómetros al
noroeste de la capital, para subrayar "el compromiso con los más
olvidados de estos 14 años".
Capriles "busca crear un efecto simbólico, emocional, de atención a
los más olvidados, aunque puede que no sea el mejor comienzo, porque
en una justa electoral se trata de ganar votos masivamente y estos
están en las grandes concentraciones de población y no zonas tan
apartadas", analizó Luzardo.
El presidente, quien se ha sometido en el último año a operaciones y
tratamientos para combatir un cáncer en su abdomen, compensa su
ausencia de recorridos callejeros con sus habituales cadenas
nacionales por radio y televisión, durante las cuales atiende asuntos
de gobierno y comenta por horas los más variados temas.
En cambio, su oponente realizó docenas de recorridos "casa por casa"
en ciudades y pueblos pequeños en los últimos cuatro meses y, a la vez
que nutría su discurso con quejas y propuestas de la gente, mostraba
su excelente condición física y ágiles movimientos que dan una señal
de juventud con la que no puede rivalizar el mandatario.
Chávez es postulado esta vez a la Presidencia por el gobernante
Partido Socialista Unido de Venezuela -al que lidera-, por el pequeño
Partido Comunista y otros grupos de izquierda, en tanto Capriles
abandera una coalición de 40 agrupaciones de un amplio abanico
ideológico, que incluye a los partidos tradicionales Acción
Democrática (AD, socialdemócrata) y Copei (democristiano).
El sociólogo Leopoldo Puchi, quien fue secretario general del
Movimiento al Socialismo, en el pasado aliado de Chávez y hoy en la
oposición, señaló a IPS que Capriles "apela a recetas propias del
populismo para despejar la imagen de que es un candidato elitista,
alejado de los sectores populares".
"Así debe entenderse su búsqueda de poblaciones apartadas, con pocos
cientos de electores, para iniciar su campaña", completó.
Chávez, en tanto, "hace un discurso más programático, más ideológico
si se quiere, centrado en la oferta de redención que ha sostenido en
todas las contiendas electorales desde que se lanzó por primera vez en
1998", dijo Puchi.
El mandatario ofreció en su mitin de Maracay continuar los programas
sociales de alimentación, salud, educación, vivienda y pensiones, que
lanzó en los últimos años, y cancelar deudas a los jubilados, aunque
bajen los precios internacionales del petróleo, principal fuente de
ingresos del país y del Estado.
Pero sobre todo demandó lealtad, pues "las revoluciones se hacen en
siglos", y advirtió: "Si la oposición tiene un plan B para desconocer
los resultados de octubre y tratar de desestabilizar, yo tengo un Plan
Ch, para planchar a la oposición".
Por su parte, Capriles señaló: Llegaré "hasta allá donde creen que no
voy a llegar, como un misionero, con amor, respeto y compromiso; yo no
voy a pulverizar a nadie". Además, aseguró que conservará en sus
puestos a los trabajadores de entes y empresas del Estado,
independientemente del color político al que adhieran.
Tras visitar las poblaciones indígenas en las fronteras con Brasil y
Colombia, Capriles se lanzó a visitar otras poblaciones del interior
del país, mientras Chávez se recluía en el palacio de Miraflores, sede
del gobierno, para trabajar en ascensos de oficiales y otros actos
militares tradicionales de los primeros días de julio.
La mayoría de las encuestas divulgadas hasta ahora muestran a Chávez
con ventaja sobre Capriles, algunas leves y otras amplias, mientras
que unas pocas dan un virtual empate con algo más de 45 por ciento de
intenciones de voto para cada aspirante.
"En cualquier campaña compiten candidatos, y al avanzar el proceso se
acercan o distancian, pero en el caso venezolano, con una polarización
tan fuerte por casi 15 años que hace que cada bando cuenta con una
base de apoyo cercana a 40 por ciento del electorado, el margen de
captura de indecisos es muy pequeño y eso es lo que está en juego",
advirtió Puchi.
Luzardo añadió que, "como en otros países, las encuestas se han
convertido en parte de la campaña y son promovidas por los
interesados, lo cual explica resultados tan diversos". "Más importante
es que en protestas callejeras se palpa que hay una oposición social,
y el desafío del retador es transformarla en oposición electoral".
Otro analista, Manuel Felipe Sierra, señaló a IPS que "Chávez no
necesita tanta exposición para conocimiento como Capriles, y a su
favor tiene la formidable maquinaria y los recursos de su partido y de
un Estado petrolero".
"Pero al mismo tiempo se nota un cierto hastío al cabo de casi 14 años
de gobierno y ello, aunado a la salud deteriorada, le hace arrancar
esta campaña al presidente en condiciones menos auspiciosas que en
otras ocasiones, a la vez que el opositor realza los atributos de
energía que se necesita para el gobierno ", dijo Sierra.
Para las próximas elecciones en Venezuela están inscritos 18,9
millones de ciudadanos, pero expertos calculan que 30 por ciento de
ellos no concurrirán a las urnas el 7 de octubre.
Los politólogos coinciden en que la campaña será más áspera y dura
aun, y ya comenzaron las denuncias de ventajismo y violación de normas
ante el Consejo Nacional Electoral.
Por ejemplo, IPS pudo constatar que seguidores de Chávez improvisaron
concentraciones en los accesos al poblado de Kumarakapay e, incluso,
levantaron rejas sobre las alcantarillas en las vías para obstaculizar
el paso de los vehículos que llevaban al candidato opositor y a sus
colaboradores.
En El Moján, junto al golfo de Venezuela, los bloqueos de carretera
improvisados por grupos oficialistas forzaron a Capriles a tomar un
bote desde un puerto vecino para poder arribar, entrada la noche, al
área de concentración de sus partidarios.
(FIN/2012) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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