ANTIGUA Y BARBUDA Pesca tan bendita como maldita Por Desmond BrownSAINT JOHN, may (IPS) - Eli Fuller, explorador de la costa de Antigua y Barbuda desde hace dos
décadas, se lamenta de no poder ver más los corales que, cuando era
niño, le parecían una selva submarina similar a la Amazonia."Nunca nadie pensó, ni yo tampoco, que veríamos morir a los
corales", dijo a IPS el especialista en ambientes marinos. "Cuando
era niño ningún barco navegaba por la zona, pero ahora recorren los
canales porque el arrecife está muerto, desapareció", añadió.
Según numerosos científicos, la mayor calidez del mar y la
temporada de huracanes sin precedentes de 2005 destruyeron la
mayoría de los arrecifes de coral del Caribe.
Un informe de la Unión Internacional para la Conservación de la
Naturaleza (UICN) alerta sobre la regularidad con la que los
arrecifes comenzarán a sufrir daños grave, dados los pronósticos
sobre el alza de las temperaturas globales promedio, casado por el
cambio climático.
Fuller señaló que los países del Caribe pueden hacer varias cosas
para ayudar a rejuvenecer los ecosistemas dañados, como decretar
algunos lugares como áreas marinas protegidas.
En Belice, las áreas marinas protegidas donde se prohibió la pesca
rejuvenecieron mucho más rápido que los arrecifes de Jamaica donde
los huracanes causaron daños similares, explicó.
Cuando se daña un arrecife, las algas crecen naturalmente. Luego,
el pez loro o el pez cirujano, entre otros, se las comen.
Áreas protegidas, solo en el papel
Teóricamente hay áreas marinas protegidas por la Ley de Pesquería
de Antigua y Barbuda, pero en realidad no hay una verdadera
protección, indicó Fuller.
"Hay sobrepesca a gran escala de especies clave e importantes para
la salud de los arrecifes", explicó.
Una prohibición de pesca para el pez loro y el pez cirujano
ayudaría a que los corales se recuperaran más rápidamente tras el
paso de un huracán, pero es muy fácil dispararle a los primeros y
"a mucha gente le gusta" comerlos, se lamentó, Fuller.
"Si hay un pez en Antigua y Barbuda que hay que proteger, diría que
es el pez loro, pero el Departamento de Pesquerías lo exporta",
añadió.
Las áreas protegidas ofrecen importantes beneficios económicos para
la población y son una parte valiosa del paisaje social, cultural y
ambiental.
Muchas de esas zonas, incluidos los cayos de Tobago, prohíben la
pesca, lo que permite que la vida crezca y se reproduzca sin
problemas.
Numerosos estudios muestran que áreas donde está prohibido pescar
permiten "reabastecer" los recursos pesqueros en otras zonas, con
capturas más voluminosas y animales más grandes. Estos lugares
también permiten que prosperen otros animales que suelen quedar
atrapados en las redes.
El acertijo de la pesca
Vince Best, científico especializado en cuestiones ambientales de
la universidad estatal de Antigua y Barbuda, dijo a IPS que la
decoloración de los arrecifes es una prueba directa de los efectos
del cambio climático. Los especialistas también especulan que el
proceso se volverá un evento anual para 2020.
"Otra consecuencia perjudicial del cambio climático", será el
aumento del dióxido de carbono en los océanos, lo que incrementará
su acidez y "reducirá la solubilidad de otros compuestos utilizados
por los corales para reconstruir el arrecife", explicó.
"Muchos gobiernos se han concentrado en el crecimiento económico
prácticamente sin considerar el daño que causa a los recursos
responsables del crecimiento", indicó Best.
Por ejemplo, "en el Caribe dependemos del turismo como sostén de
nuestras economías particulares. Sin embargo, los arrecifes de
coral son uno de los muchos recursos que atraen turistas a nuestras
costas", precisó.
Es difícil obtener estimaciones reales sobre el valor económico
directo de los arrecifes para Antigua y Barbuda, pero varios
estudios estiman que las comunidades costeras, así como las
economías nacionales en el Caribe probablemente sufran sustanciales
pérdidas económicas si se mantiene la actual tendencia a la
degradación y a la destrucción de los corales.
Se ha estimado que el ingreso neto de la pesca en los arrecifes de
coral en el Caribe asciende a unos 310 millones de dólares al año,
o más.
La permanente degradación de los arrecifes restantes disminuirá
esos ingresos entre 95 a 140 millones de dólares al año para 2015.
Por lo tanto, la consiguiente reducción de la cantidad de turistas
interesados en bucear tendrá un profundo impacto en los ingresos
que deja esa rama de actividad.
Además, una de las principales fuentes de ingresos en la región
causa uno de los peores daños a los arrecifes.
"Históricamente, la pesca fue dada por hecho para el crecimiento de
la economía caribeña", indicó Best. No solo sirve como fuente de
alimentos para la región, sino que se exporta, lo que permite el
ingreso de millones de dólares a las arcas de los estados.
Pero es una actividad que no está regulada y hay un "libre acceso
al recurso", pese a que "la ubicación y la distribución de los
peces es muy predecible", añadió.
No está todo perdido, aunque el sistema de arrecifes del Caribe ya
sufrió un daño tremendo y, en algunos casos, es tan grave que
muchos corales ya no podrán recuperarse, se lamentó.
Hay muchas medidas prácticas y económicas para implementar y
mejorar el estado de los arrecifes.
La iniciativa Reefs at Risk (arrecifes en
riesgo), de la organización World Resources Institute, incluye
varias acciones, como "la creación de mejores prácticas de gestión
para promover una pesca sustentable, proteger los corales del daño
directo e integrar los enfoques a veces conflictivos a la gestión
de los cursos de agua alrededor de los arrecifes".
Es fundamental contar con la participación de la población y de
otros actores en el proceso de gestión, así como mejorar la
comprensión sobre la importancia de los arrecifes", añadió.(FIN/2012) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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