Acaparamiento de tierras falta con aviso a Río+20 Por Stephen LeahyUXBRIDGE, Canadá, may (IPS) - La propiedad agraria y los derechos comunitarios a la tierra no están contemplados en los debates de la próxima Conferencia de las
Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible, que se realizará del 20 al
22 de junio en la ciudad brasileña de Río de Janeiro.Los gobiernos parecen ignorar que se están revirtiendo décadas de
reformas sobre la concentración de la tierra a manos de
especuladores, bancos de inversión, fondos de pensión y otros
poderosos intereses financieros, que en los últimos años han tomado
el control de por lo menos unas 200 millones de hectáreas
pertenecientes a agricultores pobres de África, América Latina y
Asia.
Los especuladores saben que la tierra es clave para cubrir tres
necesidades vitales: alimento, agua y energía.
Sin embargo, esta temática no aparece en la agenda de la conferencia
también conocida como Río+20.
"Los campesinos pierden el control de la tierra y del agua por la
concentración mundial de la propiedad", se lamentó el hondureño
Rafael Alegría, dirigente del movimiento internacional La Vía Campesina.
Entre 80 millones y 227 millones de hectáreas, a menudo de tierras
cultivables, terminaron en manos privadas y corporativas
en los últimos años, según un estudio divulgado en abril por Amigos
de la Tierra Internacional.
Muchos pequeños agricultores son desplazados en América Central y
alrededor de 40 por ciento de los hondureños viven en extrema
pobreza, según la Organización de las Naciones Unidas para la
Alimentación y la Agricultura, dijo Alegría a IPS.
Los acuerdos comerciales bilaterales permiten que Estados Unidos
venda en el mercado hondureño, entre otros, su maíz y su arroz
altamente subsidiado, lo que baja los precios y devasta la
competencia local, apuntó.
Incapaces de subsistir, los agricultores pobres venden o abandonan el
campo rumbo a la ciudad o se vuelven trabajadores rurales
asalariados. La resistencia a este fenómeno es combatida con
violencia, y los pobladores locales han sido expulsados, detenidos o
asesinados por la policía y las fuerzas de seguridad armadas en
Honduras y en otros lugares.
"Las corporaciones controlan grandes extensiones de tierra donde
plantan azúcar y palma aceitera para exportar", indicó Alegría. Para
la prensa hondureña, soy un terrorista. Ignoran la difícil situación
de los campesinos", apuntó.
"El acaparamiento de tierras fue un factor clave de las guerras
civiles en Sudán, Liberia y Sierra Leona", indicó Jeffrey Hatcher,
director de programas globales de la Iniciativa para los Derechos y Recursos (RRI,
por sus siglas en inglés), una organización con sede en Gran Bretaña.
"Los derechos de las poblaciones locales se ignoran repetidas veces y
de forma trágica en lo que se ha convertido en una expedición de
compras a África", dijo Hatcher en un comunicado de prensa.
RRI y otras organizaciones tienen documentados cientos de acuerdos
por medio de los cuales el gobierno entrega a inversores tierras que,
en realidad, pertenecen a las comunidades locales. De hecho, más de
1.400 millones de hectáreas, incluidas selvas de África, son
comunitarias, pero reclamadas por las autoridades de forma
arbitraria.
Rara vez se incluye a las comunidades locales en las negociaciones de
compra o arrendamiento, aun en países donde sus tierras son
consideradas por ley como propiedad privada, señalaron investigadores
de RRI. De hecho, muchas veces ellas ignoran la venta hasta que
llegan las máquinas excavadoras.
John Muyiisha, un agricultor de Kalangala, Uganda, se levantó una
mañana y vio cómo las excavadoras destruían sus cultivos. Casi 10.000
de las 40.000 hectáreas forestadas en las islas del lago Victoria
frente a esa localidad, fueron plantadas con palma aceitera, según un
estudio divulgado en abril por el capítulo local de Amigos de la
Tierra.
El Banco Mundial aportó millones de dólares y ayuda técnica para
lanzar el proyecto.
"El derecho a la propiedad de la tierra se socava pese a que su
protección está garantizada por la Constitución ugandesa", indicó
David Kureeba, de Amigos de la Tierra Uganda.
Testimonios de la población local confirman que perdieron su sustento
y tienen dificultades para sobrevivir, pese a las promesas de empleo.
Las tierras utilizadas para la pequeña agricultura y la silvicultura
que protegen la vida silvestre, el patrimonio y el alimento de Uganda
se convirtieron en páramos de palma aceitera, reza un comunicado de
Kreeba.
La mayoría de esas situaciones se promocionan como la nueva economía
verde que promete alimentar a la gente y aliviar la pobreza, subrayó
Devlin Kuyek, de Grain, una organización internacional dedicada a
la agricultura sustentable.
"¿Cómo se paliará el hambre y la pobreza quitándole a la gente la
tierra y el agua que necesita para sobrevivir?", dijo Kuyek.
El Banco Mundial, la Corporación Financiera
Internacional y la Organización Mundial del Comercio facilitan la
concentración de tierras porque les conviene pensar que así resuelven
los problemas de desarrollo en el Sur, explicó.
"Sí, alguna gente consigue empleo. Pero pregúntale a los trabajadores
rurales que piensan de su trabajo", apuntó.
Los documentos de Río+20 reconocen la necesidad de grandes cambios en
el sistema mundial de producción de alimentos. Pero los gobiernos no
analizan con seriedad las verdaderas alternativas al modelo
industrial vigente.
Como mucho, los delegados aprobarán un código de conducta voluntario
como los "Principios para la Inversión Agrícola Responsable" del
Banco Mundial. Está claro que ese tipo de medidas voluntarias nunca
funcionaron a gran escala, arguyó Kuyek.
"El acaparamiento de tierras es una injusticia fundamental. Son los
ricos del mundo sacándole a los más pobres", observó.(FIN/2012) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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