UGANDA Radios comunitarias sanan heridas de guerra Por Andrew Green, enviado especial *GULU, Uganda, feb (IPS) - La emisora de frecuencia modulada Mega, de esta ciudad del
norte de
Uganda, ofrece programas de entrevistas y debates y las
últimas
canciones de moda para los radioescuchas de todo el distrito,
además de
fomentar la paz y promover la reconciliación en la región.La radio recuerda también la contribución de las emisoras a
la paz
durante la guerra lanzada por el Ejército de Resistencia del
Señor
(LRA, por sus siglas en inglés), que devastó el norte de
esta nación
del centro-oeste de África y a la que se puso fin formal en
2008.
El LRA comenzó la guerra contra el gobierno de Uganda en
1987. A
mediados de los años 90, el comandante Joseph Kony se volvió
contra su
gente, el grupo étnico acholi. Sus combatientes asesinaron a
miles de
personas, secuestraron a miles de niños para usarlos como
soldados y
obligaron a dos millones de personas a refugiarse en
campamentos para
personas desplazadas.
Los líderes y representantes de organizaciones no
gubernamentales,
responsables de informar a una población que vivía en una
situación
caótica en un país donde la pobreza y el analfabetismo eran
rampantes,
necesitaban una forma de reorganizar a las comunidades y de
hablar con
los rebeldes sobre paz y reconciliación.
Las radios comunitarias del norteño distrito de Gulu, en el
corazón
del territorio acholi, se volvieron el eje de esos
esfuerzos.
Recurrieron a la radio porque "puede llegar a la última
persona del
lugar más recóndito", señaló Arthur Owor, director de la
Asociación de
Medios del Norte de Uganda, ubicada en la ciudad de Gulu,
capital del
distrito.
Con un auricular y una batería, los presentadores pueden
comunicarse
con decenas de personas. "Las ganancias netas fueron
realmente altas
en términos de mensajes", apuntó.
Las emisoras locales como Mega, surgidas a partir de 2000,
tenían
programas que llamaban a los rebeldes a participar en las
negociaciones de paz, ofrecían un foro para que las
comunidades
comenzaran a hablar de justicia y cedían un espacio para que
las
familias suplicaran a sus hijos secuestrados que escaparan
del LRA y
volvieran a casa.
Okema Lazech Santo, coordinador de programar de la
organización Ker
Kwaro Acholi, que reúne a líderes tradicionales, se
describió como
alguien que estuvo en el centro de la guerra y de los
esfuerzos de
reconstrucción.
La radio fue "útil para movilizar a la gente, sirvió para
rogar a los
secuestrados que volvieran a casa. Fue la única herramienta
que
realmente sirvió para lograr la paz en el norte de Uganda",
afirmó.
Miembros de la fraternidad radial de esta zona asumieron con
seriedad
su papel de promotores de la paz. Con frecuencia comparaban
su
respuesta a la que dieron las emisoras durante el genocidio
de Ruanda,
en 1994, donde se utilizaron para promover asesinatos.
La radio Mega, que pronto recibió apoyo del gobierno ugandés
y del
Departamento de Desarrollo Internacional de Gran Bretaña,
fue fundada
en 2002 para "resolver el conflicto en la región", según
Nicky Afa-Ei,
responsable de programación, quien trabaja en la emisora
desde el
comienzo.
El principal mensaje de Mega fue que la región quería paz y
el público
objetivo no fue necesariamente la comunidad, sino los
rebeldes "con
sus propios auriculares" que estaban dentro del área de
alcance de la
señal, indicó Afa-Ei.
La emisora creó programas para hablar sobre amnistía y
justicia
tradicional, a veces con apoyo de organizaciones no
gubernamentales, e
invitó a diferentes tipos de gente, como líderes
tradicionales, padres
y hasta escolares, a grabar un mensaje de paz.
Y Mega encontró su público. Un día de diciembre de 2002, en
lo peor
del conflicto y dos meses después de la inauguración de la
emisora,
Afa-Ei conducía un programa cuando llamó el propio Kony.
"Ahí fue cuando la gente escuchó por primera vez su voz
después de
muchísimo tiempo", recordó. "Fue bastante amigable, pero
culpaba al
gobierno diciendo que no era realista", apuntó.
Luego Kony y sus allegados comenzaron a utilizar las
emisoras locales
como vía de comunicación con las autoridades y directamente
con la
gente, hasta que el gobierno consideró que sus comunicados
eran
demasiado propagandísticos y prohibió entrevistar a rebeldes
sin la
presencia de un representante oficial.
El programa estrella de Mega, "Vuelve a casa" (Dwag Paco, en
luo),
todavía se recuerda con respeto en la comunidad, incluso
entre
empleados de la competencia. El objetivo era sortear a la
propaganda
del LRA y alentar a los niños y niñas que habían sido
reclutados a la
fuerza a regresar a sus pueblos.
Su conductor, John Lacambel, llevaba niños soldados al
programa para
que relataran su retorno al hogar y así contrarrestar la
amenaza del
LRA de que los mataría sin regresaban con su familia.
Dwag Paco fue clave para los esfuerzos de reconciliación,
indicó
Santo. "Logró que muchos rebeldes desertaran y regresaran a
casa",
apuntó.
La región norte y, en especial, Gulu están en auge. El cese
de las
hostilidades (resultado de conversaciones de paz
inconsistentes y del
avance de las fuerzas ugandesas en 2008) y el regreso de las
personas
desplazadas contribuyeron a la renovación de la
infraestructura y al
surgimiento de nuevos negocios.
La antena de Mega ya no sobresale en el contorno, atestado
de bancos,
hoteles y tiendas de comestibles con luminarias. Otras siete
emisoras
comunitarias pueblan el dial.
"Estamos en proceso de recuperación y de estabilidad",
indicó Owor,
por lo que las emisoras también cambian de papel y se
vuelcan al
entretenimiento. En vez de los programas de las
organizaciones no
gubernamentales, hay más entretenimiento y noticias
regionales, así
como otros que pasan música a la hora del almuerzo.
Pero la programación todavía se caracteriza por debates
vinculados a
la guerra, indicó Willy Chowoo, conductor de Choice FM. Eso
incluye la
polémica cuestión de la amnistía a los combatientes.
Una de las prácticas más horrendas del LRA fue obligar a los
rebeldes
a regresar a sus pueblos a saquear, secuestrar y asesinar a
sus
habitantes. Ayudaba a cortar los lazos entre los
combatientes y su
hogar y aseguraba los vínculos con la insurgencia.
Con el repliegue el LRA, algunos rebeldes, muchos de los
cuales fueron
niños reclutados a la fuerza, regresan poco a poco a sus
pueblos.
Situaciones dramáticas pregrabadas recrean un escenario en
que la
población local se ve confrontada al manejo de esos casos.
El mensaje, dijo Chowoo, es "no deben tomar represalias. La
gente no
debe pagarles con la misma moneda".
El trabajo de las emisoras coincide en la necesidad de
reintegrar a
los rebeldes, uno de los objetivos que el presidente de
Estados
Unidos, Barack Obama, especificó antes de enviar efectivos
para ayudar
a atrapar a Kony a principios de este año.
Hay otros problemas como la apropiación ilegal de tierras
que eran
propiedad de los desplazados, la seguridad alimentaria en
una
comunidad que durante mucho tiempo dependió de la asistencia
de
organizaciones no gubernamentales, y la salud por la falta
de
infraestructura.
Líderes tradicionales y algunos miembros de la comunidad
denuncian los
problemas en programas de radio y expertos consultados
ofrecen
soluciones.
El norte de Uganda se ve constantemente enfrentado con su
legado
bélico, pero Afa-Ei dice que las radios comunitarias de la
zona tratan
de "forjar un camino para un futuro mejor".
* Este artículo fue producido con apoyo de Unesco
(http://www.unesco.org/new/en/)
John Lacambel condujo un programa en la radio Mega FM
alentando a los
combatientes del Ejército de Resistencia del Señor a
abandonar la
fuerza y regresar a casa. Crédito: Will Boase/IPS.
(http://ipsnews.net/pictures/LRARadio.jpg)
(FIN/2012) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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