NACIONES UNIDAS Africanos alzan su voz para apoyar a Annan Por Moyiga NduruJOHANNESBURGO, 16 dic (IPS) - Cada vez más voces se alzan en África en
respaldo del secretario general de la Organización de las Naciones Unidas
(ONU), Kofi Annan, en el ojo de la tormenta por las denuncias de corrupción
contra el programa Petróleo por Alimentos para Iraq.
El programa hoy inexistente, por el cual se le permitió entre 1996 y
2003 al gobierno del entonces presidente iraquí Saddam Hussein exportar
crudo a cambio de alimentos para la población, es centro de un escándalo
desde hace semanas y objeto de investigaciones.
Una de ellas, que brindará su informe en enero, está a cargo de una
comisión independiente nombrada por el propio Annan, encabezada por el ex
presidente de la Reserva Federal estadounidense Paul Volcker.
A comienzos de mes, las 54 naciones de África expresaron su respaldo al
secretario general en una carta.
Annan, cuyo periodo concluirá en diciembre de 2006, también fue apoyado
con fuerza por el presidente Jacques Chirac, de Francia, el canciller (jefe
de gobierno) Gerhard Schroeder, de Alemania, y del primer ministro Tony
Blair, de Gran Bretaña.
El hijo de Annan, Kojo, trabajó para Cotecna, empresa suiza acusada de
haberse beneficiado de ese vínculo familiar para participar del programa
inspeccionando la mercadería que ingresaba al territorio iraquí.
Kojo Annan renunció a la firma antes de que ésta ganara el contrato en
1998, pero siguió recibiendo un sueldo de 2.300 dólares mensuales hasta 2004.
Un portavoz de la ONU explicó que Kojo Annan, antes de renunciar, firmó
un ”acuerdo de no competencia”, por el cual se comprometió a no trabajar
para clientes de Cotecna. Por eso, la compañía le siguió dando una
”compensación exigida por la ley suiza”.
Además, los defensores de Kojo Annan señalan que su trabajo en Cotecna
nunca estuvo relacionado con las operaciones en Iraq.
”No es corrupción. Yo pienso que se trata de una campaña racista contra
Kofi Annan, y por eso hay que defenderlo. La Unión Africana debe velar para
que Annan termine sin problemas su administración”, dijo a IPS el analista
internacional David Monyae, de la Universidad de Witwatersrand, en Sudáfrica.
La administración del ghanés Annan, el primer secretario general de la
ONU procedente de África subsahariana, terminará en diciembre de 2006.
Pero el escándalo por el programa Petróleo por Alimentos va más allá de
la familia Annan.
Al parecer, Saddam Hussein fue capaz de recaudar miles de millones de
dólares para sus propias arcas sobornando a funcionarios de la ONU y
desviando dinero del programa antes de ser depuesto por la invasión de
Estados Unidos en 2003.
Líderes políticos de Estados Unidos y Europa reclaman a Annan que
reconozca su falta en no haber vigilado adecuadamente la marcha del
programa, e incluso algunos, como el senador estadounidense Norman Coleman,
del gobernante Partido Republicano, pidieron su renuncia.
Pero muchos africanos creen que todo se trata de una conspiración de
los sectores más conservadores de Estados Unidos.
”El complot tramado por los derechistas de Estados Unidos para sacar al
secretario general de la ONU, Kofi Annan, debe ser combatido”, escribió el
periodista Farouj Araie en la edición del miércoles del diario sudafricano
Sowetan.
”Más que nadie, (Annan) ha entendido la importancia de los derechos
humanos en el trabajo de la ONU. África debe ponerse de pie para defender a
Kofi Annan”, añadió.
La semana pasada, varias personalidades africanas firmaron una carta
condenando los pedidos de renuncia de Annan.
La misiva fue suscrita por destacadas figuras de Sudáfrica como el ex
presidente Nelson Mandela, el arzobispo anglicano Desmond Tutu, ambos
ganadores del premio Nobel de la Paz, y la novelista Nadine Gordimer,
premio Nobel de Literatura.
También la firmó la esposa de Mandela, Graça Machel, y el abogado
experto en derechos humanos George Bizos.
”Aquellos que piden su renuncia (la de Annan) traicionan la objetividad
que demanda el cargo de secretario general y usan a la ONU como un
micrófono para defender y justificar las políticas de Estados Unidos”,
señala la carta.
”Kofi Annan ha hecho un gran trabajo al imponer una alta moral dentro
de la ONU, consagrando su vida con toda energía, intelecto y profunda
comprensión humana a la enorme tarea de hacer que la ONU funcione en este
mundo conflictivo”, añade.
Monyae sostuvo que parte de la furia contra Annan se debe a que
calificó de ”ilegal” la invasión de Estados Unidos a Iraq.
”Kofi Annan también jugó un papel clave durante las elecciones
estadounidenses (en noviembre). Expresó su preocupación sobre la guerra en
Iraq. Dijo que era ilegal y que no iba en conformidad con las leyes
internacionales”, lo que afectó la campaña del presidente estadounidense
George W. Bush, indicó.
En ciertos casos, no sólo Annan, sino toda la ONU ha sido objeto del
enojo de la derecha estadounidense.
El grupo conservador Move America Forward incluso sugirió que Nueva
York deje de ser la sede de al ONU y que todos los funcionarios del foro
mundial sean echados del país, en castigo por no haber apoyado la invasión
a Iraq.
Move America Forward anunció que ya recolectó más de 50.000 firmas de
apoyo para expulsar a la ONU.
No obstante, es muy poco probable que la iniciativa del grupo
conservador prospere en Washington, que necesita respaldo internacional
para sus planes de reconstrucción Iraq.
El clamor por la dimisión de Annan se refiere al programa que le
permitió en los años 90 a Iraq, país sujeto a un embargo comercial
dispuesto por la ONU, vender crudo para obtener recursos destinados a
adquirir productos de primera necesidad.
El plan Petróleo por Alimentos, que rigió entre 1996 y 2003 como
excepción al embargo internacional que sufría Iraq por la invasión de
Kuwait en 1990, permitía a Iraq la venta de cantidades limitadas de
petróleo para adquirir alimentos, medicinas y otros bienes humanitarios.
El sistema era supervisado por la ONU y en especial de los cinco
miembros permanentes del Consejo de Seguridad (China, Estados Unidos,
Francia, Gran Bretaña y Rusia).
El programa manejaba entre 7.000 y 10.000 millones de dólares anuales,
pero esos ingresos por ventas de petróleo pasaron en noviembre pasado a las
arcas de la hoy disuelta Autoridad Provisional de la Coalición encabezada
por Paul Bremer, el administrador civil estadounidense en Iraq.
Los acusadores sostienen que el depuesto presidente iraquí Saddam
Hussein llevó ilegalmente a sus arcas más de 21.000 millones de dólares
gracias al programa.
Los casi 36.000 contratos correspondientes al esquema fueron aprobados
por el comité del Consejo dominado por Estados Unidos y Gran Bretaña, no
por la Secretaría General encabezada por Annan.
”No hubo ni una objeción al fraude de la fijación de precios, aunque
funcionarios de la ONU llamaron la atención del comité en no menos de 70
ocasiones”, según el diario británico Financial Times.
El diario también afirmó que la operación de ”linchamiento” preparada
contra Annan no está dirigida, en realidad, contra el funcionario, sino que
tiene la intención de ”destruir la ONU como institución”.
(FIN/2004) Envíe sus comentarios al editor |