| En el principio
fue Estados Unidos. Luego, se sumaron Rusia, China, Gran Bretaña
y Francia. Todos querían su bomba atómica. Mientras Israel criaba
con discreción la suya, los vecinos y rivales de Asia meridional,
India y Pakistán, se unieron al club con estruendo. Corea del
Norte asegura poseer un arsenal nuclear. Hoy, todos los ojos
apuntan hacia Irán, que, según los gobiernos que ya tienen su
bomba, esconde ciencia asesina en sus generadores de electricidad.
Otra verdad evidente queda debajo de la alfombra: hay armas
nucleares suficientes como para destruir varias veces el planeta
Tierra. |