El
Convenio sobre la Diversidad Biológica, aprobado en
1992 en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, Brasil,
es el principal instrumento para detener la pérdida
de diversidad biológica y asegurar el acceso equitativo
y sustentable a los recursos y beneficios de esa riqueza.
Esas metas están lejos de cumplirse cuando faltan apenas
cuatro años para 2010, plazo acordado por la comunidad
internacional para lograr resultados en la materia. Este mes,
otra vez en Brasil, delegados de los países parte del
Convenio analizarán estos asuntos, así como
mecanismos para volver más segura la biotecnología,
reducir los riesgos del comercio y de la dispersión
de transgénicos y poner barreras efectivas al bioterrorismo. |