POBLACIÓN-CUBA: Alerta demográfica

El aumento de la fecundidad parece ser la respuesta más efectiva al acelerado envejecimiento poblacional en Cuba. Sin embargo, aún no existe una estrategia pública al respecto que apunte a la transformación de los roles de género en torno a la maternidad y establezca incentivos económicos para las familias.

Con 1,43 hijos por mujer, la cifra más baja de América Latina y el Caribe, esta isla no cumple con el nivel de reemplazo poblacional desde 1978. Según la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), este descenso se debe en parte al "incremento de la participación femenina en la fuerza laboral" y a cambios "en los patrones de formación de las familias".

"No es recomendable ser madre tan joven, aún tengo cosas por hacer y aprovechar más la vida", dijo a IPS Elizabeth Méndez, de 24 años. Esta joven considera que la descendencia debe llegar cuando "no signifique un obstáculo" limitante del disfrute de la vida en pareja y el desarrollo individual.

"Pienso en mi desarrollo profesional y me parece que sería más difícil hacer una maestría si tengo un hijo", señaló Méndez, graduada como diseñadora hace dos años, en un país donde las mujeres representan el 65,6 por ciento de la fuerza técnica y profesional.

Como parte de la política de respeto a los derechos y a la salud sexuales y reproductivos, las mujeres de la nación caribeña tienen acceso legal al aborto. Según la ONE, 77,1 por ciento de las que se encuentran en edad fértil usan métodos anticonceptivos.
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Yasmín Portales, de 29 años, coincide en que "el nivel educacional y la independencia económica" contribuyen a retrasar la maternidad, equivalente en muchos lugares a perder unos dos años de vida laboral. Pero a su juicio las causas de esa posposición van más allá del afán de superarse.

Las madres "lo enfrentan solas en términos presenciales, aun cuando estén en pareja y haya respaldo económico", afirmó a IPS, en entrevista por correo electrónico. Ella estima necesario que "la tan cacareada incorporación femenina al espacio 'público productivo' sea emparejada con la incorporación de los hombres al espacio 'privado reproductivo'".

Portales, quien estudia en Ecuador una maestría en Ciencias Sociales con Mención en Género y Desarrollo, sostiene que el Código de la Familia, de 1975, definió la igualdad de derechos entre los cónyuges, pero no garantizó la igualdad de prácticas, porque sus exigencias sobre la colaboración en el espacio doméstico no se catalogaban como preceptos jurídicos.

Aunque el artículo 27 de ese código reconoció el valor del trabajo reproductivo no remunerado y la obligación de la pareja frente a él, "se optó por asegurar la presencia de las mujeres en el espacio público sin exigir la equivalente presencia de los hombres en lo privado", asevera Portales en una monografía sobre el tema a la que IPS tuvo acceso.

Un conjunto de siete escenarios probables diseñados por la ONE sobre la base de tres variables: fecundidad, mortalidad y migraciones externas, coinciden en que para 2025 se mantendrá "la profundización del decrecimiento del número de habitantes en el país y del envejecimiento poblacional."

Para esa fecha disminuirá la cantidad de personas en edad escolar, así como las mujeres en edad reproductiva. La expansión del grupo poblacional de mayores de 60 años acentuará las exigencias sobre la población activa y provocará una sobrecarga en el sistema de seguridad social y sobre los servicios de geriatría y gerontología.

Cuba, con 11,2 millones de habitantes, nunca alcanzará los 12 millones. Las proyecciones demográficas indican que, en 2025, el 26,1 por ciento de la población estará en la tercera edad, la proporción más elevada de América Latina y el Caribe.

Portales propone una "modificación del discurso maternalista que impera en los medios de expresión de la cultura hegemónica —desde los libros de texto hasta los multimedias de educación sexual— por un discurso de corresponsabilidad en la reproducción".

Además, esta becaria de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), aboga por atacar la "legislación que presupone el protagonismo femenino en la crianza" y avanzar en la rehabilitación de la infraestructura habitacional del país, donde el déficit de viviendas se sitúa en torno a 700.000 unidades, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

No obstante, acotó, la falta de casas y de poder adquisitivo del salario no son los únicos culpables de la baja natalidad, pues en las provincias orientales la situación es peor en cuanto a condiciones laborales e infraestructura y el número de nacimientos es mayor que en centro y occidente.

Por último, Portales defendió la "modificación de la legislación sobre la fertilización asistida para que su acceso no sea otro bastión de la 'familia tradicional', esa que nadie sabe quién se la inventó ni cuándo fue mayoritaria en Cuba, porque "si no parir es un derecho, hacerlo también", lo cual incluiría abrir esta posibilidad a parejas de mujeres homosexuales.

La fertilización asistida está disponible en unidades del sistema de salud pública sólo para parejas casadas estables. Una propuesta de reformas al Código de Familia, actualmente en estudio, incluye la ampliación del servicio a mujeres solas que lo soliciten, ya sean heterosexuales o lesbianas.

En las conclusiones de su informe titulado "El estado actual y perspectivo de la población cubana: Un reto para el desarrollo territorial sostenible", la ONE recomienda aplicar "una política de estímulo de la fecundidad, de manera que se garantice el reemplazo".

Estas medidas "deberán concentrar sus beneficios en la mujer trabajadora, de manera que estimulen tanto la entrada como la permanencia de un mayor número de mujeres en la fuerza de trabajo durante el período reproductivo".

Mientras esas normativas llegan, Portales cumple sus primeros meses de embarazo en Quito, donde debe concluir sus estudios en marzo próximo.

"Me decidí porque hice un balance entre mi edad, las perspectivas laborales y el ritmo de los cambios sociales en Cuba", confesó la teatróloga. Bien posicionada en su trabajo editorial, con un salario "aceptable", prefirió no esperar el "descongelamiento que, se supone, liberaría el mercado inmobiliario" y tomó la decisión de ser madre.

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